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ALECRIM
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Semblanza

ALECRIM

Una institución educativa que difunde el arte de Oaxaca y apoya el ecosistema.
El jaguar de la luz, sujeto de la litografía preparada en ocasión del V Aniversario.

*La historia del jaguar, el inicio de una leyenda.
“En un pueblo de la selva de Oaxaca ( Cristo Rey La Selva, una de los cuatro anexos de la comunidad zapoteca de Asunción Lachixila, que se localiza en la región del Rincón Bajo de la Sierra de Villa Alta) la presencia de un jaguar que asalta por las noches los corrales y los gallineros es la evidencia de un hábitat aún sano.
El hecho de que la cadena alimenticia esté completa lo prueba, sin lugar a dudas, la vida de su máximo depredador.
La pregunta que se impone es: ¿por cuánto tiempo más? De pronto esta respuesta se nos precipita; el pueblo decide pedir al caza-jaguares que, por la seguridad de todos, debe cazar ese animal que los está acechando. Se trata de un viejo cazador del pueblo, encargado bien de las presas cuando se necesitan o bien de la seguridad de todos. De él dicen que ya ha matado a más de siete jaguares.
Y, el viejo cazador considera que es su deber hacer lo que le pide el pueblo”….

Esto pudo acabar aquí pero la historia estaba ya escrita de otro modo…
Esa mañana el caza-jaguares partió a cumplir su cometido; caminó por muchas horas siguiendo el rastro de un astuto rival que lo llevaba por los cerrados caminos de la selva, una selva que ya la mayoría de nosotros sólo conocemos por los cuentos que hemos leído, donde la naturaleza se desborda exuberante como testimonio casi prehistórico de lo que fue nuestra tierra alguna vez. Varios días duró el ritual, donde el avance de uno fue afronta para el otro, y donde dos adversarios seguían sus partes respetuosos en un combate inteligente….hasta que llegó el día en que estuvieron frente a frente, en un sendero cerrado por las copas de los árboles.
Por fin el cazador lo tuvo en la mira y el jaguar lo encaró valiente sigiloso, a la espera. El cazador no lo perdía de vista y fue exprimiendo poco a poco el tiro para no fallar, era impredecible saber lo que pasaría si fallaba.
Fue en ese instante, cuando todo estaba a punto de terminar, que el cazador vio una luz que rodeó al jaguar, una luminosidad en esa semipenumbra creada por el techo de los árboles que lo hizo bajar el arma.
El jaguar lo miró a los ojos por un momento y se retiró como habiendo dejado claro que él también renunciaba a ir más allá con este reto. Cuando el cazador regresó al pueblo contó al grupo de los viejos, todo lo que había sucedido y estos le dijeron que no podían matar a ese jaguar, porque era él mismo en el que sus ancestros hace muchos siglos llegaron montados para fundar a su pueblo, en “aquellos tiempos en los que los hombres y los animales eran amigos, y se ayudaban y respetaban”
Este fue el inicio de una aventura para un gran grupo de personas que se solidarizaron con el pueblo para salvar al jaguar de la luz.
Las causas que los movieron quedan ampliamente descritas arriba: el equilibrio de nuestro hábitat, la grandiosa biodiversidad de Oaxaca, la posibilidad de concertar la vida de los hombres con la armonía de su entorno.
Todo esto se presentó como un reto para un grupo de científicos, artistas y gente generosa que han hecho posible una odisea que va desde haber capturado al animal, llevarlo a un espacio aislado y mantenerlo en vida; conseguir un collar con localizador satelital para su monitoreo y finalmente soltarlo nuevamente (después de una larga espera de 14 meses) en la selva oaxaqueña el pasado 17 de diciembre del 2005.
Se dice pronto, pero lo anterior ha involucrado una gran cantidad de personas y de recursos en una acción completa que incluye desarrollar una forma de subsistencia para el pueblo, que les permita dejar de deteriorar su entorno, desarrollando actividades propias del área; como el cultivo de jamaica, chiles y vainilla, de modo de cuidar el hábitat del jaguar y otras miles de especies animales y vegetales, también en peligro de extinción.
• La historia de la litografía, una responsabilidad compartida
Alecrim desde hace cuatro años realiza una obra de arte especial para ayudarse a seguir adelante y ahora este año, el artista Francisco Verástegui toma esta experiencia del jaguar de la luz (de la que formó parte) y crea para Alecrim Jardín de Niños una alegoría a este bello y valiente animal., que plasma en esta obra con el fin de dar a conocer este acontecimiento y con ello crear conciencia de conservación y compromiso ecológico también en los niños.
La Galería Arte de Oaxaca, patrocinadora de esta aventura y formadora desde dos décadas de la conciencia de nuestra sociedad sobre las riquezas de nuestra tierra, promotora del arte al alcance de todos, también de los niños, ofrece a Alecrim su asesoría técnica para la certificación de la obra.
El taller del artista Rolando Rojas se vuelve un lugar físico de producción de la obra y testimonio de su generosidad y responsabilidad en apoyo a la labor educativa de Alecrim. Finalmente, Alecrim una Institución Educativa que pretende introducir a la realidad a todos sus educandos formando una actitud de juicio frente a todas las cosas y a todos los acontecimientos, hace suya esta propuesta y ayuda a no olvidar la amplitud que pueden tener iniciativas de algunos hombres para el bien de todos.
Gracias por colaborar también con nosotros