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Virgilio Santaella
Latitud Seducción Nº3Latitud Seducción Nº4
Latitud de la memoria Nº1Latitud de la memoria Nº2Latitud de la memoria Nº3
Seducción Nº2Latitud aerea Nº 2Latitud seducción Nº 8
Un inviernoEra de fertilidadSeducción abierta Nº 17
Piel de seducción Nº 2Seducción abierta Nº 6Latitud seducción Nº 2
 

Semblanza

Nace en 1964 en San Pablo Huitzo, Etla, Oaxaca.

Virgilio es un artista abstracto, ha sido así siempre, ha hecho suyo ese lenguaje sintetizado de las cosas, del tiempo, de las relaciones humanas, de los sentimientos. Sus cuadros no se complican: tienen un lenguaje que es para todos.

Para entablar un diálogo con las obras de Virgilio Santaella no bastan los ojos, se compromete la memoria del gusto, del olfato, del tacto, del oído, la emoción, la respiración. El espectador de su obra se ve dentro siempre de algo vivido recientemente; se transporta al recuerdo sencillo de una caricia, de una sonrisa, de una conversación, de un momento de silencio. Virgilio pinta todo esto con una hermosa simplificación, tomando la esencia de cada situación. Expresa lo que observa, lo que percibe, lo que siente.

El recurso fundamental del arte abstracto de Santaella es la evocación. Hay artistas que ejercen su imaginación en el instante creador, Virgilio evoca, se remite a la noche, al día, al momento de la intimidad con otra persona, a un instante en el tiempo. El artista dice “el color no esta ahí, el color lo tienes tú”. Virgilio escenifica paisajes, paisajes de él mismo, de su persona, de la persona, “porque los paisajes existen dentro de las personas…los paisajes de la vida”. ¿Cómo pueden representarse en un lienzo? “no hay mas que abstraerlos y plasmar la esencia de la expresión visual, los hacinamientos, los rasgos”.

Virgilio permite adentrarse en su intimidad, abriendo un dialogo constante, despertando en el espectador lo que el mismo es. Virgilio piensa que hay que vivir lo que se pinta. Los blancos, las transparencias, las veladuras, los matices casi monocromáticos aparecen ahora también con más certeza. No hay mejor manera de evocar al silencio, de registrar el mirar, de remitir a la cegante claridad del nuevo día.

Dora Luz Martínez Vasconcelos
Presidenta