AMADOR MONTES, ARTÍFICE OAXAQUEÑO

Libro editado en conjunto con Fundación
Asesores Empresariales
Textos Español / Inglés.
La tradición oral y el relato imaginativo son puntos de partida y
componentes esenciales en la obra de Amador Montes, de ahí que la literatura
y pintura son en él territorios convergentes. Personajes familiares,
cartas de amor, arboledas, insectos y animales fantásticos emergen
en este compendio de trabajos, mismos que tienen que ver con la fecundidad,
la creación, con el amor y con la vida.
En este libro la sensibilidad y el erotismo de la poesía de Araceli
Mancilla y la atrayente narrativa de Abelardo Gómez Sánchez
acompañan, con entusiasmo, el vigor y la soltura de la propuesta plástica
de este artífice oaxaqueño.
Dora Luz Martínez Vasconcelos
PRIMERA CARTA A MARICELA
Una carta telúricamente deseada trocó en promesa. Por eso esa
tarde te pusiste a escribirle, a ensayar los mimos consabidos, a gesticular
ante ese espejo rugoso las máscaras universales del amor como pasión.
“A veces me pregunto qué tanto nos amamos” decías
en voz alta y con mano juvenil y temblorosa lo plasmabas. Tú y yo sabemos,
a una novia, la primera carta se le escribe en el filo de la navaja; con un
lenguaje que mil veces usado —porque de alguna manera un enamorado es
todos los enamorados— nada tiene de percudido; y toda esa primeriza
verbal fruición, rima a fuerza con corazón. Y por eso, ahí
estabas sumándote al centenario tumulto de incendiados, remachando
voz en cuello, como cigarra en serenata el revoloteo de la pluma, ahí
estabas alumbrándote con sus ojos, trovándole, ora desde la
luz ora desde la oscuridad, el antiguo conjuro: ya era diosa de la creación,
tierra donde frutecen los hijos, regazo y eje recobrados y no sé cuánto
cosas más.
De pronto, de una línea a otra, te extenuaste en los celos: eran de
risa loca, tu trifulca y bancarrota: “Si te tuviera aquí”
resollabas como bestia perdida, viste en la menor señal una catástrofe,
te sentiste un insecto durmiendo con el fumigador. Pero, lo sabes muy bien,
sí la tuvieras aquí te inmolarías en la amnesia y, desde
ahí, le suplicarías sólo una noche, le llorarías
como chamaco expósito, serías el pordiosero feliz de sus migajas,
y claro, esto mismo te oigo berrear entre pucheros estentóreos.
Nueva vuelta de tuerca: “No me gustas por ser bonita, eres bonita porque
me gustas”. Eso decías en tu primera carta y, la sentencia amorosa,
algo tenía de profética. Mientras más la describías,
Marisela se aproximaba más a la perfección. Si por alguna razón
la rememorabas verde, Marisela se paseaba por las calles con verde y turgente
follaje. Le dijiste cenzontle y danzaste feliz gracias a su canto. Entonces
ella, como emanada de tu epístola —en realidad sentada junto
a ti en la mesa de trabajo— susurró: Ya termínala zancudito
¿no te mides eh?. Su categórica desnudez, siamesa de la esbozada
en el papel, era una orden. Aquella sólo era tu primera carta: apenas
tu pico girando en el cerrojo.
Abelardo Gómez Sánchez
VOCAL DE LOS TONOS
Llévame contigo
déjame sentir las inmediaciones de tu voz
hilar los tránsitos de una historia a otra
comenzar los apartados de lo que está detrás
lo que se dice y discute fracturando los lazos
para hacerlos visibles
Del sembradío de enigmas brota
la espiral el fuego un rasgo
tal como los dejaste para mí
para hablar
háblame
Porque nunca sé adónde llegaré
los mensajes mudan
abren alas reticulares
esparcen huevecillos
estrofas que se enredan en la luz
Un hijo es una forma
una mujer es letra
un insecto se convierte en palabra
Más allá más allá para hablarte más
palabras que comienzan en los bordes
bajo las letras se decide
la textura de este pliego
:
tú
Red de seres en que caigo
sobre mi casa teje sus estancias
-rastrilla mi mano hiende marca-
deja mensajes de agua
Los insectos me esperan en puentes y recodos
les abro paso con césped y pajillas
los miro
los sigo
me comprenden
soy uno más en las celdas compartidas
el que se incluye y elimina
--al fin al cabo-
y cuando cree que lo ha logrado
¿ ¿ ¿ ¿ ¿ ¿ ¿ ¿ ¿
¿
desaparece en un campo de luz
Son historias cuyas barcas navegan
en el mar rojo de lo impenetrable
Yo soy el jardín
lo invento
lo respiro
en sus lodos azules dejo escurrir
lechocidades
lágrimas que no terminan de caer
Escríbeme te escribo
la simiente se dispara grita sus potencias
el aire que respiras es óleo abierto
hacia nuevo universo
de espátulas
Arriba escarabajos
en ofrenda:
hacia Babel
oscurecidos por la gracia vegetal
alcanzaremos la solidaridad de un mismo lenguaje
Negro +
- solemnidad /
origen
firmamento de almagres
erguido
el lienzo se abre a la paleta del caos
donde toda confusión es orden
Azul
que acompaña un aleteo
y el sol en el pico astral de ese movimiento
Del decir brotan alas
en lo vocal se fragmentan los tonos
enrojecen altivos
o palidecen
tras el combate solar
Carbones explotan en las cumbres del cielo
------------cuelgo de la luz -----------------
alrededor flotan mis presentimientos
_ almadías_puentes_escalpelos_
t r á n s i t o
avizoro territorios
:
Velas
Barcas
Vientos
() ( ) ((((((((((((
t r a v e s í a s d e l j u e g o
El rectángulo del tiempo
sobre horizontes áureos
:
dominio de la noche
La niñez es roja
una ráfaga grana
que se esconde tras los postes de luz
Bosque incierto
enigma de su umbral en verdes imposibles
La enredadera repta mi pasión
adelgaza mis dedos se embadurna de grumos y sustancias
abre los espacios de la línea
se instala se birfuca
rizoma de azorada transparencia
Si digo esta es mi vida
el espacio se tiende
desbarra
se disuelve
las palabras irrumpen complemento
riegan dientes de león raíces de aire
lo primario me absorbe se agiganta viene por mí
ahhhhhhhhh
doy un giro en el albor de las hélices
Si digo esta es mi vida
los signos se acumulan señalan nervaduras
se establecen
:
un pedernal
obsidianas roídas
el orgulloso jade
grecas que vienen del oleaje profundo de la tierra
He visto también una ciudad de niebla:
caseríos Liliputenses
descansando bajo copos de algodón
se empeñan en decir
que dormimos y vamos en el mismo sueño
¡Oh! Cuelgo de la luz
alrededor todo flota
Se subsumen los contrastes
aleteos rasgan el estaño
subvierten la matriz
la clavan en el prisma de las mutaciones
Si las grafías son oros
amarillos ennegrecidos en la gravitación
las recojo
pulo sus vocalizaciones
y luego las ofrendo
a los canales invisibles del mirar
Brotan aleros
pecíolos
valvas
se craquelan estaciones
emergen veladuras
y empalma su guarida la albúmina del trazo
Paralelismo
o reflexión
al fondo la figura que corta que repele
vulvas esbelteces volutas
llama del aire que me llama
aura donde impele el reflejo
Horizontes
bosques arborescencias susurrantes
deleite de una concavidad en sima
bajo--- abajo debajo__
Niñez desmenuzada en rojo
en el mar anaranjado
avante se descalza granadina
soy un transeúnte con sonrisa blanca de sandía
Puentes colgantes
den paso al faro
máculas del tiempo
fluyan
alvéolos
brinquen broten borden
mástiles
sacúdanse:
la media luna desciende en su pleroma
Es mi costado la costilla
es la herida la pústula la llaga
ábreme pide
Ábside:
ahonda en la perforación
amalgama la cutícula de esta luna creciente
El barco fantasma avanza línea de péndola
guía al rectángulo del tiempo lanza vórtices
esparce cenizas de cobalto
la erupción es un coro amarillo untado de tinieblas
Huevo en sintaxis
Larvas
hemípteros
tocan tierra
sobre la lava el recorrido de un ave
alza su impasibilidad
Colmena: claridad del reservorio
ojo del tiempo desde la torva luz
decide la grafía en ciclos ° círculos ° soles °
ronda un río argente de palabras
Sobre el blanco del espejo
descienden las palabras
a flote las semillas
turgentes
se desprenden de mí
Óvalos platillos vaginas suculencias
mi dialecto de ti es címbalo de ámbar
redecilla del día que recoge la vieja oscuridad
Síntesis del índigo en los brazos del tiempo
aquel rectángulo allí :
mis párpados mi rostro
dobleces grises en los labios
amarillea mi faz
enrojece un extremo
lácteo velo
me tri pli ca
Rectángulo negro del tiempo
en las fugas se cuecen los infiernos
las orgías se pronuncian
me corta un láser escapa un rayo
incide
¡Ay¡
Gallinas paralelas
óxidos en su hilo de sal
hinchan el desprendimiento
de un sonido de caudales
Urracas
claves en el cable:
han vuelto
ha percudir las notas
de un verdor impronunciable
El blanco cede
su evanescencia da paso a la palabra
reverberación de semillas
empolvadas de luz
Oro de la sabiduría
mina de lengua espaciosa
fina y antigua como los afilados tonos del invierno
En el arca invisible
en el arca de luces
la proa atisba la explosión de salmones
de los vítreos gametos estirados
en el fulgor de las sombras
Semillas brotan en textura de viento
contorno de luz licuada
pequeñas estructuras del amanecer
tomo el compás
rodeo el embrión
de las antípodas
óvolo de la sobrevivencia
almendra / corazón /
tegumento de asfalto
carnosidades encerradas en el fruto de mis dedos
deletrean su germinación
En el jardín en rojo
el pico de pepita ataja al artesano
punza el quilate
calibra su mano:
es el creador de una floresta en movimiento
El lenguaje circula
táctil olfativo
en las variaciones de tus ocelos
insecto palo
Laminares
aspas del artrópodo
para siempre en vuelo suspendido
En la línea del negro melancólico
las alas
los artejos telegráficos
del bicho que dicta mi escritura
Destilas hemocele multicolor
cobriza reina
cuando se expande y multiplica
tu promesa larvaria
En las estancias de la metamorfosis
la pupa irradia la geometría del sueño
Transmutas hoja
Mantis
trazas el rito de la sacralidad
Anillos que se agolpan
nidos en marcha
Comunidades mudan su esmerado hermetismo:
es el azar siguiendo al entomólogo
avispado en la transmutación
Procesión de coleópteros:
en dilecta ofrenda elevan
las sinuosas formas de la almendra
La excursión de los crustáceos
se dirige
hacia la música calcárea del imago
Calidez del panal
frutos de miel
destilan
su ovulación infatigable
Encienden la negrura
son tábanos que deletrean
claves de una epístola bruñida
Llévame contigo
déjame sentir
la libertad de lo que hallo
en la achocolatada espesura de tu voz
trazar los apartados de una estancia a otra
lo que se dice y discute desatando los lazos
para hacer la lectura de lo que está detrás
Araceli Mancilla
22 de febrero de 2007